Spray, tintas y ¡mucho más! Conoce la empresa de Juan Pablo, que a través de materiales de primer nivel profesionaliza el arte del grafiti chileno.

Éxito de la Pyme

Juan Pablo Vargas (34) es diseñador gráfico, y hace cinco es dueño de MTN-Chile, distribuidora oficial de las pinturas Montana Colors en nuestro país, utilizadas por los mejores artistas urbanos alrededor del mundo. Su tienda, ubicada en la comuna de Providencia, es el centro de operaciones, que complementa con un e-commerce y redes sociales para comunicarse con los clientes. Sobre el éxito que ha tenido su emprendimiento, dice que la clave está en que “nos encanta lo que hacemos. He diseñado hasta los horarios de trabajo, pensando en que no se haga pesado. Si uno está contento, las cosas van a funcionar”. Además de eso, saben que ofrecen un producto de calidad a un precio competitivo dentro del mercado, conocen a su público y el mundo en el que se mueve, por lo que “podemos proponer soluciones a muchos de sus problemas y necesidades”, afirma.

Su historia

La motivación para emprender nació en 1997, cuando se internó en la cultura del arte callejero y se hizo lo suficientemente conocido para trabajar con Montana Colors y ser elegido para representarlos en el país. Así, con el apoyo de su familia, inició el proyecto MTN-Chile con un sitio web y tienda online, que luego mejoró creando un software para ordenar el stock y poder vender más fácilmente. Su trabajo fue tan bueno en ese aspecto que Montana Colors le pidió el programa para usarlo con más distribuidores. “Hoy, la gran mayoría de las ventas físicas tienen una pre-venta, donde el cliente envía un requerimiento o lista de colores por medios digitales y nosotros hacemos una propuesta o preparación del pedido para que luego llegue a pagar y retirar” explica. Hoy, luego de casi seis años funcionando, ya trabaja con dos colaboradores, que lo ayudan con la página y el local.

“Internet Fibra Óptica es fundamental, nos entrega una conexión veloz y sin intermitencia. Ideal en un negocio donde todo se procesa por la web”.

 

¿Cómo lo hizo?

Al principio fue un proceso difícil, porque tuvo que recopilar capital de varias fuentes: pidió un pequeño préstamo del banco, algunos ahorros, un aporte de su madre y un porcentaje de Montana España. Con eso pudo crear la tienda online, pero durante los dos primeros años debió trabajar, además, para una agencia como diseñador, para mantener su negocio. Ahí ayudaba a pequeñas empresas en el área de e-commerce y páginas. El esfuerzo valió la pena, porque eso le ayudó en su propio emprendimiento, que hoy está 100% conectado. “Es algo fundamental, porque gran porcentaje de nuestra comunicación con cliente es por medios digitales. Si nos desconectamos un rato se acumula una gran cantidad de trabajo”, ríe, y agrega que actualmente el negocio funciona bien: “todos estamos felices, se pagan los sueldos y se mantiene la rueda girando”.

 

Proyecciones

Juan Pablo y su equipo no trabajan sólo vendiendo pinturas, sino que se preocupan de aportar de forma real al mundo del arte urbano, incluso asesorando a programas gubernamentales que fomentan el arte en las escuelas. De esta forma, para ellos los importante en el futuro es “cooperar a la descentralización, llegando a más regiones. El Grafiti no está sólo en Santiago, y estamos en constante búsqueda de socios en otras ciudades”. La cultura es lo que los mueve, por lo que, según confiesa Juan Pablo, “queremos llegar al resto de Chile trabajando con profesionales independientes, que tengan el mismo amor por lo que hacen que nosotros”.

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