Mario Cabello, padre e hijo, son el motor tras esta Pyme familiar enfocada en crear todo tipo de soluciones en hojalata para la construcción.

Éxito de la Pyme_

Si algo distingue a Techos Cabello es su especial dedicación a los clientes. De realizar piezas de hojalata para techumbres pasaron a idear todo tipo de soluciones, ya que “llegaban personas con distintas necesidades, por ejemplo, una empresa requería un extractor para dos lavadoras que se uniera en un solo ducto. Para este tipo de casos podemos proyectar soluciones creadas de forma única y el cliente queda feliz”, cuenta Cabello hijo. En este mismo contexto, la incorporación y búsqueda constante de nuevas tecnologías, como las máquinas de corte automatizadas y programas de diseño digital para la proyección de maquetas, también han sido elementos indispensables para el crecimiento de la Pyme y la confianza de sus compradores.

Su historia_

En el año 2005, Mario Cabello Díaz trabajaba como contratista en la construcción de techos de tejas. Y fue en ese instante donde vio una oportunidad. “En su experiencia en terreno, mi padre observó que todas las techumbres requerían de hojalatería con distintos dobleces, pero que no siempre había dónde obtenerla con la rapidez que la obra requería”, cuenta Mario hijo. Esta motivación por llevar adelante un negocio propio se concretaría ese mismo año en Techos Cabello, una Pyme familiar que trabaja la hojalata para entregar soluciones personalizadas y de alta calidad, manteniendo siempre una relación cercana con los clientes. Hoy crean desde techos americanos hasta extractores, campanas y casetas de calefón, entre otras decenas de productos, tanto a particulares como también en obras completas.

“El negocio de la construcción es dinámico, hay que cumplir plazos y tener soluciones en tiempo real. Como estamos mucho en terreno, necesitamos una buena conexión para compartir imágenes, documentos y realizar llamados, entregando nuestra anhelada respuesta rápida a los clientes”, explica el menor del grupo familiar.

¿Cómo lo hizo?_

El primer paso para dar vida a esta Pyme fue encontrar la forma de financiamiento. “Con mucho esfuerzo, mi padre había adquirido dos camiones medianos con los que hacía fletes para la empresa de techos de tejas, los cuales tuvo que vender para iniciarse en este negocio”, recuerda Cabello Saavedra. Con este capital se compraron las primeras máquinas de hojalatería, con las que comenzaron a doblar en el patio de la casa en Lo Espejo. En estos primeros años se fue forjando también lo que más adelante sería la clave de su éxito, el trabajo codo a codo con los maestros para aprender las mejores técnicas de este oficio. Hoy ya cuentan con una sala de atención y a pocas cuadras un galpón tipo fábrica especialmente habilitado con los materiales y maquinaria.

Proyecciones_

“Desde siempre la visión de mejorar y continuar ampliando los horizontes ha marcado la gestión de nuestra Pyme”, cuenta Mario (35). Por esta razón, hace ya tres meses que Techos Cabello inició la modernización de sus procesos con nuevas máquinas robotizadas. Con esta inversión, la familia proyecta alcanzar procesos más rápidos y precisos, “con el objetivo principal de agilizar su fabricación y agregar aún más valor a nuestra siempre creciente variedad de productos”, finaliza el progenitor. Además, aunque su negocio se ha expandido siempre por el boca a boca, uno de los nuevos desafíos que se plantea el clan Cabello es comenzar con la difusión y marketing de sus productos y servicios, no sólo para ganar nuevos clientes, sino que también para dar a conocer el trabajo que realizan junto a su equipo de 10 personas.

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