Junto a cinco socios, Marisol Alarcón forma a mujeres como desarrolladoras web para insertar el talento femenino en empresas tecnológicas.

Éxito de la Pyme

Laboratoria nace en 2014 para entregar una carrera tecnológica a mujeres latinoamericanas que no han podido acceder a educación o trabajos de calidad. Con un programa gratuito de dos partes, forman desarrolladoras web y ux/ui designer desde cero, y luego las conectan con empresas que requieran su talento.

Para Marisol Alarcón (35), socia y VP de asociaciones de Laboratoria, el éxito se debe a “disminuir varias brechas que no le estaban haciendo bien a nuestro país, ni a nuestra región”, sobre todo, explica, para darle mayor inclusión y diversidad al área tecnológica, que en su mayoría está compuesta sólo por hombres.

“Estamos en una época donde la industria digital necesita desesperadamente un talento con las habilidades adecuadas para afrontar los desafíos que se vienen y el sistema formal de educación no estaba proveyendo del talento necesario para tales fines”, comenta Marisol, agregando que “estoy convencida de que la mezcla de mucho trabajo y pasión por lo que uno hace, junto con un equipo de excelencia detrás, sólo puede obtener resultados exitosos”.

“La conectividad es esencial para Laboratoria. Nuestra estructura de trabajo está compuesta por equipos multifuncionales que trabajan en Perú, México, Chile y Brasil. Además, toda nuestra documentación está en la nube y estamos permanentemente en reuniones con personas de diferentes países”.

Su historia

De profesión ingeniero comercial, Marisol trabajó cuatro años en Techo a cargo de la recaudación de fondos en el área internacional, dirigiendo también el financiamiento de la operación de ayuda para Haití, lugar al que se fue de voluntaria por tres meses hasta que la aceptaron para hacer un máster en administración pública en la Universidad de Columbia, Nueva York. Fue ahí donde conoció a Mariana Costa, amiga y compañera que sería clave en su vida.

Al volver a Chile, Mariana le comentó a Marisol la intención de replicar un programa piloto hecho en Perú, donde enseñaban a mujeres, sin educación superior, a codificar y desarrollar sitios web. Así volvieron a reunirse con otros compañeros de máster para formalizar aquella amistad en una sociedad y asumir el desafío de formar un emprendimiento tecnológico que revolucionaría Latinoamérica.

“Veía en la idea de Laboratoria una solución real para tantas mujeres que son talentosísimas, pero que por falta de oportunidades estaban estancadas en trabajos muy simples, en labores domésticas poco reconocidas o en situación de desempleo. Además, tengo muy claro que cuando una mujer se desarrolla, con ella crece su familia, la comunidad y el país”, resalta Marisol.

¿Cómo lo hizo?

“Empezar de cero siempre es complicado, especialmente cuando quieres tener impacto social”, cuenta Marisol, quien destaca que, pese a significar un tremendo desafío, las cosas salieron mejor de lo que pensaba.

“Al inicio era complejo, porque había que conseguir de todo y con pocos recursos, pero a medida que avanzamos con la segunda generación de alumnas, nos fuimos posicionando económicamente y dentro de la industria, que validaba el talento que estábamos formando”, agrega.

Al capital inicial, compuesto por ahorros previos de Marisol, se fueron sumando fondos locales a través de Corfo, además de aportes de empresas privadas y concursos. A medida que fueron creciendo en Perú, México y Chile, comenzaron a recibir más cooperación y forjar alianzas regionales con BID, Google, Microsoft y Citi, entre otros.

Proyecciones

Hoy en día, Laboratoria tiene una estructura de trabajo compuesta por equipos multifuncionales en Perú, México, Brasil y Chile, cuya meta general es convertirse en un referente en desarrollo web a nivel de formación e inclusión social, aportando con egresadas en empresas que ofrezcan trabajos digitales de primera línea.

Cuentan con un programa que se divide en dos partes: inicialmente, capacitan a mujeres entre 18 y 39 años con una malla curricular basada en JavaScript, que dura 6 meses con clases de lunes a viernes, para luego acompañarlas y conseguir trabajo. En la segunda fase, las alumnas son parte de la Red de Egresadas de Laboratoria, donde acceden a beneficios, como eventos, cursos, talleres con especialistas y seminarios.

“Nuestro objetivo en Chile es formar, como mínimo, a 160 mujeres por año con una inserción laboral de al menos el 85%”, indica Marisol, resaltando que, a nivel regional, pretenden estar en las principales ciudades para formar alrededor de 5.000 mujeres hacia el año 2021, convirtiéndose así en la principal fuente de talento digital femenino de Latinoamérica para el mundo.

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