A los 32 años, la diseñadora decidió emprender y crear su propio negocio de diseño y confección de vestidos de novia a medida.  

Éxito de la Pyme

Desde que estudió diseño de vestuario, Paula Díaz (43) tenía claro que quería tener su propio negocio. Así, en 2007 creó su propia marca donde principalmente hace vestidos de novias, además de trajes de fiestas y otros. “En mi taller trabajo con una persona que hace las costuras y una ayudante, pero dependiendo de los proyectos voy armando un equipo más grande. Me encargo de atender a las clientas, crear los diseños y moldaje”, explica.

Paula ha acompañado a más de 200 novias y ha realizado confecciones de atuendos para distintas productoras. Con respecto al éxito de su empresa, destaca que se debe a que “soy perseverante, exigente y empática; si hay que desarmar algo, se hace. Yo pruebo los vestidos hasta el día anterior al matrimonio y si es necesario estoy con la novia hasta el último minuto”. Además de la cercanía y calidad de sus creaciones, dice que los precios son accesibles en comparación al mercado, ya que es trasparente en el presupuesto de las telas.

“El teléfono, WhatsApp, correo, Instagram y Facebook son mis principales canales de comunicación. Para eso, tengo Entel Empresas, que no lo cambio por nada, porque tengo excelente señal para estar en contacto con novias de distintos sectores y viajar tranquila al sur a presentar mis colecciones”.

Su historia

A los 21 años, la diseñadora egresó de un instituto de alta costura, y decidió montar un taller con una compañera. “No resultó, éramos muy chicas y nos faltaba experiencia”, explica, agregando que luego de eso realizó varios cursos, viajó a Argentina y a Madrid para seguir aprendiendo, y en 2012 se recibió de Dirección de Arte. En 1996 comenzó a trabajar como asistente de diseñadora y en 1999 se fue al Teatro Municipal de Santiago, donde estuvo 8 años creando el vestuario para los distintos personajes de las obras. “Ahí gané muchísima experiencia, capital y todo lo que necesitaba para hacer mi propio negocio”, dice.

Sin embargo, explica que no fue fácil dejar un trabajo estable: “Fue muy difícil tomar la decisión de irme del teatro, porque eran muchos años de mi vida y me encantaba, pero la verdad es que en el fondo no era lo que yo quería. Tenía 32 años y me atreví a emprender, pensando que ‘bueno, si no funciona vuelvo a buscar pega’”.

¿Cómo lo hizo?

Para comenzar, Paula dice: “había ahorrado harto, porque 6 años antes de salir del teatro ya sabía que haría mi propio negocio, así que hice un plan, tenía un buen fondo y empecé a captar clientes”. De 2009 a 2012 fueron años de crecimiento explosivo, con una agenda copada de espectáculos y musicales. Pero en 2013 hubo un quiebre y Paula tuvo poco trabajo por un año y medio. “Fue lo peor, porque cuando estás arriba y de repente te pegas el porrazo es súper complicado”, recuerda.

En ese momento tuvo que pedir préstamos, hasta que ganó dos fondos Sercortec, Crecer y Abeja. “Me sirvieron un montón para agregar un par de máquinas de coser y muebles extras. Y así de a poco comencé a remontar hasta que fui a mi primera ExpoNovios, donde conocí clientas muy preocupadas por su matrimonio. Desde ahí me centré en las novias”, cuenta.

Proyecciones

Paula Díaz realiza campañas por Instagram y Facebook, pero dice que la mejor publicidad es el “boca a boca”. Como meta a corto plazo dice que “me encantaría tener una sucursal aparte del taller, un showroom en Providencia o en Las Condes. Además, tengo algunas ideas para un par de colecciones nuevas de vestidos”.

Y a largo plazo, le gustaría tener un e-commerce para expandirse a lo largo de todo Chile y luego ampliarse internacionalmente a países como Argentina, Perú y Uruguay. “Lo que estamos haciendo no es sólo vender ropa, apuntamos a vender calidad de vida y autoestima”, dice orgullosa.

 

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