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Diciembre 16, 2019

Impresión 3D: ¿el futuro de la construcción sostenible?

En total, 420 casas de la constructora chilena Baumax se han desarrollado en el país con la técnica de impresión 3D.

Hoy, la impresión 3D en el sector de la construcción se ha convertido en un aliado con excelentes resultados; principalmente por la creciente demanda de infraestructuras desarrolladas con esta tecnología europea.

En 2016 se inauguró la primera pasarela peatonal del mundo en Alcobendas, y luego se construyó la primera pieza arquitectónica de patrimonio cultural, el Arco de San Pedro de las Dueñas, ambas en España, realizadas a escala real y en hormigón.

Emiratos Árabes, por ejemplo, ha aprobado una ley para que a partir de 2025 los edificios nuevos tengan un 25% del proyecto hecho con esta técnica, lo que ahorra materia prima y costes. Por otro lado, la firma española Acciona inauguró este año un centro de impresión 3D en Dubái, ante el progresivo aumento de esta técnica en el mundo.

La impresión 3D ha revolucionado el sector de la construcción, esta solución ha permitido construir piezas tridimensionales de gran tamaño y gran resistencia estructural, mediante la superposición de capas sucesivas de material de forma automática. Todo esto, mientras reduce la necesidad de materia prima, según información del Diario La Razón de España.

Aunque esta técnica no es tan nueva para algunos continentes, con el paso de los años se ha popularizado y ha tenido numerosas aplicaciones: en la construcción de casas, contour crafting, refugios en caso de catástrofes, canales, puentes y marcos de metal para estructuras sólidas.

Proceso de construcción     

Ahora bien, para entender cómo funcionan estas máquinas se tiene que partir por el proceso. En el caso de la constructora chilena Baumax, en una entrevista ofrecida por Alexis Berczely, socio fundador de la compañía a Diario El Mercurio, explica el procedimiento en nueve pasos:

  • La constructora que opera como cliente encarga la obra, que bien podrían ser casas, colegios, hospitales o edificios. Seguido, facilitan los planos y el diseño del proyecto.
  • El diseño de la construcción se descompone en los diferentes elementos que lo conforman.
  • El proyecto estando en el área de ingeniería comienza la fase de armado BIM (Building Information Modeling) con un modelado en 3D.
  • La maqueta 3D con los componentes de la obra se lleva a producción sobre grandes mesas en donde los robots comienzan a fabricar los paneles.
  • Las mesas van pasando por cada una de las estaciones del proceso, siendo algunas más automatizadas que otras.
  • El primer robot arma la geometría de lo que se modela previamente en la impresora 3D, dejando el espacio para puertas y ventanas.
  • Luego de que se puso la enfierradura, un segundo robot se encarga de vaciar el hormigón donde debe ir.
  • Un tercer robot que opera como ascensor, hace el proceso de fraguado del hormigón. Después de ocho horas, el elemento se coloca en una secuencia lógica según el montaje de la obra.
  • Finalmente, las piezas se llevan a la obra para su montaje donde funcionan como un lego. La construcción es antisísmica y se comporta exactamente igual que una tradicional desde el punto de vista estructural.

Impresión 3D en Chile

Las infinitas posibilidades que brinda la tecnología abren paso al futuro de las ciudades inteligentes, emergentes y conscientes del impacto medioambiental. La innovación en los distintos sectores tradicionales, como en el caso de los procesos de construcción en países desarrollados, ha permitido la reinvención.

En Chile, por ejemplo, la constructora Baumax ha levantado con este sistema 35 proyectos, equivalente a 150 mil metros cuadrados vendidos. En total, 420 casas de la compañía se han construido en el país con el sistema de paneles de hormigón y 50% de ellos están en Región Metropolitana y la V Región; la otra mitad están en Rancagua, Linares, Talca y Concepción.

Alexis Berczely, socio fundador de Baumax, en entrevista al diario El Mercurio, explica que “en una planta de 7.500 metros cuadrados edificados la compañía construye 1.200 metros cuadrados de elementos al día, lo que equivale a cuatro casas de 140 m2. Esas cuatro casas se pueden montar usando un equipo de sólo 40 personas”.

Asimismo, Rafael Aramburú, CEO de Aramburú Arquitectos, agrega que “el proceso de la construcción sostenible no se basa solamente en la velocidad de la construcción, sino en el uso de materiales que tengan poco efecto sobre el medio ambiente. Eso no sólo va reflejado en sus costos, sino más bien en el bajo daño colateral que conlleva hoy su producción como ejecución en obra”.

También, Rafael asegura que lo principal de las construcciones sustentables es poder generar de igual forma un ahorro energético a largo plazo, donde los materiales generen una mejor aislación térmica lo que lleva directamente a un ahorro considerable.

“Cuando el paquete térmico es capaz de tener una menor conductividad, mejora su aislación; y cuando este tiene una mayor resistencia térmica, es mayor la aislación hacia el interior de la vivienda”, afirma Rafael.

“La impresión 3D tiene ventajas, pero aún es algo bastante nuevo para definirlo como el futuro de la construcción sostenible. Existen varios métodos que compiten en su velocidad y sobre todo en los aspectos de la composición del paquete térmico”, advierte el arquitecto.

Además, insiste que “no hay que olvidar que en Chile el mercado que puede aplicar esta tecnología aún es acotado. En regiones, por ejemplo, el uso de la madera no es menor, al igual que el de la autoconstrucción”.

“En el caso de las viviendas sociales, donde está la alta demanda de nuevas viviendas por tener un suelo con valía implica construir en altura, por tanto, lo que habría que estudiar en detalle con esta técnica son sus propiedades en este tipo de sistema de anclaje entre sus placas y su comportamiento sísmico”, añade.

Finalmente, el especialista destaca que todo sistema que sea menos contaminante es un gran aporte al medio ambiente y a la sustentabilidad de las construcciones, puntualizando que “es un tema muy relevante que debiera estar presente en las inmobiliarias, para exigir como parte de los sistemas constructivos a las constructoras, y generando mayor conciencia en este rubro y negocio”.