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Julio 23, 2019

Robots: ¿amenaza para el 2030?

Expertos han señalado que para ese año esperan que máquinas ocupen más de 20 millones de empleos de tipo industrial alrededor del mundo.

El reciente estudio hecho por investigadores de la firma Británica Oxford Economics, advirtieron que, el 8.5% de la fuerza laboral de manufactura global se verá afectada por la automatización en la industria. Estos datos han desatado una ola de preguntas en la colectividad y las grandes empresas por lo que tendrán que enfrentar.

La firma señala que la problemática más significativa, en cuanto a los empleos en el mundo ocupados para el 2030 por robots, se deberá al avance en sus sistemas basados en la inteligencia artificial, desencadenando con el tiempo la posibilidad a ser utilizados en muchos más empleos de los que están en la actualidad.

Los investigadores ven un “dividendo robótico” de 5.000 millones de dólares para la economía global en el año 2030, por una mayor productividad. La cantidad de robots en uso en todo el mundo se multiplicó por tres en las últimas dos décadas, en un total de 2,25 millones. Las tendencias sugieren que el número global crecerá aún más rápido en los próximos 20 años, alcanzando hasta 20 millones, con 14 millones sólo en China.

En tanto, el informe advierte que los robots no se distribuirán de forma equitativa en todo el mundo, situación que provocaría la aglomeración de estos en desproporción por países. El estudio indica que el índice de vulnerabilidad por regiones con el mayor riesgo de interrupción del trabajo, dentro de las economías elegidas para la investigación, se encuentra Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Japón, Corea del Sur y Australia, quienes serán las más afectadas por la automatización en el sector manufacturero.

Desde 2010, la fabricación de robots en la industria se hace una práctica más frecuente para las empresas en los procesos de manufactura. La firma británica, asegura que aproximadamente cada tercer robot en todo el mundo ahora está instalado en China, lo que representa alrededor de una quinta parte del número total del mundo.

Robots en Chile

Aun cuando la integración de automatización en las industrias de nuestro país ha sido progresiva, en temas económicos, en aras de competir con el mercado mundial y teniendo presente la situación laboral actual, los expertos ya pronostican un crecimiento vertiginoso en la implementación de robots en los próximos años.

Si bien, Chile ha sido tímido en utilizar la robótica en sus procesos de manufactura, hoy varias empresas locales muestran una adopción rápida de esta tecnología. Al respecto, Mauricio Flores Soriano, jefe de proyectos de Entel, asegura que “los grandes beneficios de los robots para la industria manufacturera del país se evidencian en la posibilidad de que los mismos pueden trabajar las 24 horas del día, lo que implica aumento de capacidad para resolver las tareas, disminuyendo los tiempos”.

Además, Flores destaca que las máquinas robotizadas siempre repiten las tareas de la misma forma como se diseñaron, por ende, no se equivocan y son precisos. “Los robots pueden generar información de resultados de las tareas en forma estructurada, lo cual permite tener mecanismos de control adecuados y oportunos”, agrega.

En tal sentido, aun cuando algunas empresas no se adaptan a los cambios y se resisten a adoptar estas tecnologías, claramente las máquinas para el 2030 podrían ocupar más áreas de trabajo, principalmente las administrativas y operacionales de las empresas, quienes hacen tareas repetitivas y tienen reglas claras.

“Creo que las industrias que se resisten al cambio que se avecina desconocen el potencial de esta tecnología, y por ende se cree imposible que un robot reemplace un determinado proceso. Sin embargo, si es posible robotizar muchos de los procesos de una compañía que cumplen con los criterios ya indicados: repetitivos y estandarizados (reglas claras)”, explica el experto de Entel.

Para finalizar, Flores recomienda a las personas que actualmente trabajan en estas áreas que identifiquen actividades que no puedan robotizarse, como, por ejemplo, tareas que requieren análisis, habilidades y capacidades particulares, donde el ser humano sí puede aportar muchísimo y la tecnología aún no pueda imitar.