Septiembre 19, 2019

Deepfake: ¿están seguros los datos personales?

Para 2025, el mercado de la inteligencia artificial superará los 100 mil millones de dólares, de acuerdo con estimaciones de Constellation Research.

Internet llegó para revolucionar nuestra forma de pensar, vivir y crear, pero con los años se sumaron peligros que suponen un riesgo para todos, incluida la escasa privacidad de datos. La inteligencia artificial no escapa de esta realidad, la cual afecta a empresas que no invierten en ciberseguridad y se enfrentan a posibles fugas de información, suplantación y fishing; a través de estos fenómenos en internet.

Zao, la nueva app que reemplaza a FaceApp, es la amenaza del momento que solicita tu número de teléfono e imagen para crear videos a través de inteligencia artificial, se habla que esta almacena tus datos biométricos faciales, por mencionar alguno de los datos que roba la aplicación.

Seguida a estas maliciosas aplicaciones móviles, que crecen por su fácil viralización entre los usuarios, acecha a las grandes organizaciones y altos directivos el Deepfake, una tecnología que se presta para el robo de identidad utilizando tecnología de intercambio de caras a través de inteligencia artificial, por lo que el rostro del protagonista se reemplaza por la de otra persona, según explica la BBC.

Además del intercambio de cara, se siguen sumando herramientas como Adobe VoCo, una especie de Photoshop para audio que permite incluso al usuario recrear la voz de alguien solo 20 minutos después de escucharla. El crecimiento es progresivo y millonario, para 2025 el mercado de la inteligencia artificial superará los 100 mil millones de dólares, de acuerdo con estimaciones de Constellation Research.

El mismo portal de la BBC advierte que estas herramientas de video y voz, claramente muy bien valoradas para el 2025, se encuentra todavía en etapa de investigación, pero otras compañías como Lyre Bird, que tienen softwares más básicos, ya están disponibles para su uso y suponen un dolor de cabeza hasta para El Pentágono.

Entonces, ¿están seguros los datos? 

En la actualidad, junto a las infinitas posibilidades que nos brinda la tecnología con 4.388 millones de usuarios conectados a internet en el mundo y 15 millones sólo en Chile, hemos estado viviendo en las últimas décadas una revolución tecnológica vertiginosa en un mundo hiperconectado, sin detenernos a asimilar lo que verdaderamente enfrentamos en el lado oscuro del ecosistema digital.

Es decir, ¿están preparadas las industrias para enfrentar los ciberataques del futuro?, ¿cuándo descargas una aplicación te aseguras de leer las condiciones de seguridad?; finalmente todo parte por nosotros. Según datos del Consejo para la Transparencia 2018, jóvenes entre 18 y 25 años son los más vulnerables a estos ataques, 62% señala que jamás lee las condiciones de privacidad y son quienes menos cuidan sus datos.

Jonathan Romero, Chief technology officer en Snuuper, subraya que “en principio, estas aplicaciones potencialmente pueden hacer uso de la gran cantidad de data que obtienen para poder entrenar un sistema de inteligencia artificial para fines propios, que bien no necesariamente son para uso adecuado”.

El mal uso de los datos recopilados por aplicaciones hasta el momento compila recorridos en micro, la foto de la patente de tu vehículo y hasta listas de contactos telefónicos a la que acceden sin autorización o modo incógnito luego de tu inocente aprobación.

Las organizaciones en la actualidad todavía se sienten reticentes en su adopción a la inversión en sistemas de ciberseguridad, pero con el tiempo se ha demostrado que es una necesidad contar con protección especializada que cubra todos los puntos vulnerables de una empresa, porque los atacantes jamás se detienen y buscan nuevos métodos para atacar.

“Otro riesgo notable de estas herramientas es el hecho de que en el estado en que está la tecnología de deepfake podemos hacer un render de una persona que está diciendo y haciendo cosas que nunca ha hecho. Esto, puede tener serias implicaciones tanto interpersonales como suplantación de identidad o fines políticos”, cierra Jonathan.