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Enero 23, 2020

La nueva era digital: ¿cuáles serán los trabajos del futuro?

Estudio revela que Chile tiene un potencial de automatización que alcanzará el 48,9% en los próximos 40 años, lo que equivale a 3,2 millones de empleos.

Hoy nos encontramos en una nueva era, y a pesar de que muchos de nosotros nacimos cuando todo era analógico, gracias a las infinitas posibilidades que brinda la tecnología, la inteligencia artificial, el aprendizaje automatizado y la robótica todo avanza a gran velocidad industrializando las tareas más rutinarias de las empresas.

Toda esta fuerza de trabajo está enfocada en alcanzar una mayor productividad en los procesos, transformando de manera clara y profunda los hábitos, el lenguaje, la vida y las costumbres de muchas personas para crear una nueva cultura digital. Pero ¿cómo afectará este crecimiento exponencial el empleo y los trabajos que existen actualmente?

Según un informe del McKinsey Global Institute, Chile tiene un potencial de automatización que alcanzará el 48,9% en los próximos 40 años, lo que equivale a 3,2 millones de empleados. Sin embargo, esto no significa que la mitad de la fuerza laboral vaya a quedar desempleada, sino que, por el contrario, esta tecnología permitirá que se especialicen y no tengan que gastar tiempo adicional en tareas simples o repetitivas. El mismo estudio concluye que las personas tendrán que seguir trabajando junto a las máquinas para producir el crecimiento necesario.

Por ejemplo, Marc Vidal, especialista en transformación digital, explica que la nueva flagship de Louis Vuitton en el aeropuerto de Estambul dispone de una gigantesca pantalla de led que permite personalizar a tiempo real las campañas de imagen, de comunicación y aquello que quieran transmitir. “Los escaparatistas que no se han reinventado en técnicos audiovisuales tienen un espacio menos en el que poder desarrollar su trabajo”, advierte.

“Aunque no lo parezca, la verdadera sustitución laboral y la destrucción de empleos sólo ha hecho que empezar. La automatización, la robotización, el cambio de modelo laboral y todo el sistema de creación requiere una urgente estrategia de sustitución y generación de nuevos tipos de empleos junto a un nuevo modelo de crecimiento”, asegura el especialista.

El Banco Mundial deprecia el crecimiento global al mínimo desde la crisis de 2007. Si en 2018 el comercio mundial creció un 4%, el año pasado lo hizo un 1,4%. Además, una montaña de deuda amenaza a los países emergentes con 50 billones de euros que exigen atender los efectos de la Cuarta Revolución Industrial y prepararnos para la Quinta.

Por otro lado, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y Deloitte, alrededor del 35% de los empleos actuales en el Reino Unido tienen un alto riesgo de informatización durante los siguientes 20 años. De esta forma, todo lo que no pueda ser digitalizado o automatizado tendrá un inmenso valor.

Esto no sólo se traducirá en un aumento de máquinas, sino también en una demanda de rasgos exclusivamente humanos. El nuevo mundo digital requerirá habilidades blandas como la empatía, la creatividad, la resiliencia, la capacidad de aprendizaje, la autonomía, la flexibilidad y la adaptación al cambio, entre otras.

Trabajos del futuro a los que aspirar

Las tecnologías emergentes plantean un beneficio interesante, que, según Andrés González, director ejecutivo de Accenture, no implica tener miedo por perder el puesto de trabajo, sino muy por el contrario, explica que “hay que preguntarse, ¿cómo puedo aprovechar el tiempo que la máquina me ahorra?”.

Aunque, evidentemente, habrá un crecimiento en la demanda de carreras STEM (Science – Technology – Mathematics – Engineering), son muy diversas las áreas que se verán beneficiadas en el mundo laboral; como las ciencias de la salud, la industria de alimentos, construcción, las energías alternativas, la biotecnología, la educación, el mundo del entretenimiento y obviamente las tecnologías de la información, tal como cuenta Andrés.

Y mirando aún más lejos, hay una extensiva lista de trabajos que todavía no existen, pero que tendrán una demanda real en el futuro, por ejemplo:

  • Optimizadores del tráfico de drones.
  • Minimizadores medioambientales, que regularán el sonido y la luminosidad de las ciudades.
  • Expertos en Edge Computing.
  • Analista de Smart Cities.
  • Nanomédicos.
  • Diseñador de órganos.
  • Especialistas en bioimpresión 3D.
  • Juristas para robótica e inteligencia artificial.
  • Administrador online post-mortem.

El futuro es un hecho, y con ello, se aproxima un nuevo espacio de innovación y a medida que aparezcan nuevas tecnologías se crearán nuevos puestos de trabajos. La realidad es que muchos de los nuevos perfiles aún son desconocidos por la sociedad y otros aún suenan a ciencia ficción, pareciendo incluso imposibles.

El reto, además de reinventarse como empresa, será encontrar la forma de retener y ofrecer un ambiente altamente competitivo a los nuevos talentos frente al mercado.